Etapas del Proceso de la Investigación Documental
1.
Elección del tema:
En términos generales puede afirmarse que
cuantos más conocimientos se tengan sobre un campo de estudio, más fácil será
reconocer las áreas del problema que requieren de una investigación. En este
sentido, quizá la primera pregunta que puede y debe hacerse el investigador, o
las personas que lo asesoren en su trabajo, es: ¿cuál es el problema que
necesita ser investigado?; y en seguida: ¿ayuda esta investigación a ampliar
los conocimientos existentes en este campo?
Para ello, lógicamente tiene que haber un
fácil acceso a las fuentes de información necesarias y la certeza de que se
domina un método conveniente a la índole de la investigación.
Con
el objeto de elegir de manera adecuada el tema de investigación y evitar
futuras complicaciones que puedan hacer que no se llegue hasta el final la
investigación, es necesario que el investigador se haga las siguientes las
preguntas:
1. ¿Dispongo de tiempo suficiente para
terminar la investigación en el tiempo establecido?
2. ¿Dispongo de los recursos humanos y
materiales necesarios para completar el tema de estudio?
3. ¿El tema es novedoso?
4. ¿Qué aportes o beneficios generará?
2.
Establecimiento de objetivos Generales y Específicos:
Los objetivos son los propósitos del
estudio, los mismos expresan lo que pretende alcanzarse y orientan la
investigación, ya que la misma tiene como meta principal el dar respuestas a
los mismos.
Es importante mencionar que los objetivos
deben ser redactados con un verbo al infinitivo y deben ser precisos para
evitar confusiones en la investigación, los mismos se dividen en generales y
específicos.
Objetivo
general:
Es aquel que expresa de manera global lo
que se quiere lograr, es la esencia del planteamiento del problema.
Objetivos
específicos:
Se desprenden del objetivo general y su
formulación debe estar orientada al logro del mismo, cada objetivo específico
busca lograr una parte del objetivo general y juntos le dan respuesta por
completo.
Los objetivos específicos determinan
cuales son los pasos que se realizarán para lograr el objetivo general.
3.
Formulación de la Hipótesis:
Una hipótesis es una suposición hecha por
el investigador con respecto a alguna situación o fenómeno particular, la cual
podría o no ser comprobada. En la hipótesis se plantea claramente la idea o
ideas que el investigador tiene acerca del fenómeno que está estudiando.
Es una proposición que establece
relaciones, entre los hechos; para otros es una posible solución al problema;
otros más sustentan que la hipótesis no es más otra cosa que una relación entre
las variables, y, por último, hay quienes afirman que es un método de
comprobación.
Requisitos
para la elaboración de hipótesis:
La formulación de hipótesis es una tarea
que se logra cuando se cumple con algunos requisitos, entre ellos:
Ø Formularse
en términos claros, es decir, emplear palabras precisas que no den lugar a
múltiples interpretaciones. La claridad con que se formulen es fundamental,
debido a que constituyen una guía para la investigación.
Ø Tener
un referente empírico, ello hace que pueda ser comprobable. Una hipótesis sin
referente empírico se transforma en un juicio de valor al no poder ser
comprobable, verificable, carece de validez para la ciencia.
Evaluación
de la Hipótesis:
Existe algunos criterios que sirven de
guía para determinar si la hipótesis cumple con algunos requisitos:
Ø Permite
ser comprobada, es decir, establece claramente su referente empírico.
Ø Está
en correlación y armonía con el conjunto de las hipótesis del proyecto de la
investigación
Ø Responde
en términos claros y precisos al problema planteado, es decir, señala la
relación que se espera de las variables.
Ø Son
susceptibles de ser cuantificadas.
4.
Acopio de la información básica sobre el tema:
Este paso es importante porque el
investigador aún no ha precisado los límites de su tema. Por lo tanto, hay que
reunir, antes que nada, todo el material publicado o inédito sobre el mismo, ya
se trate de artículos, estudios críticos, monografías, ensayos, documentos de
archivo, libros, tesis, etc. Conocer estos materiales es indispensable para la
buena marcha de la investigación, pues sabiendo qué datos o ideas se han
expuesto anteriormente sobre el tema, la manera en que han sido formulados y lo
que han contribuido al esclarecimiento del problema, podrá el investigador
partir de bases sólidas para perfeccionar su propio pensamiento y, además,
evitar la repetición de ideas.
En una investigación no sólo importan los
libros, sino también los artículos, estudios críticos, ensayos, etc., que
suelen aparecer en periódicos, en suplementos culturales y, sobre todo, en
revistas especializadas, como también el que resulta del trabajo de campo o de
la experimentación en el laboratorio.
En el numeral “6. Fuentes de Información” se describe a
detalle las fuentes donde se puede recopilar la información necesaria para la
investigación.
5.
Elaboración de fichas bibliográficas y hemerográficas:
Una vez que el investigador tiene noticia
de los datos básicos de un libro o artículo publicado, debe registrarlos
ordenadamente en fichas bibliográficas o hemerográficas, según sea el caso.
Esto se hace con el propósito de tener a mano dichos datos y poder localizar rápidamente
los materiales en el momento oportuno. No importa que el libro o artículo aún
no se conozca; basta con tener un indicio, como puede serlo el título del
texto, el prestigio de su autor o alguna otra referencia de que dicho material
pueda resultar útil a la investigación que se realizará.
En el numeral “6. Fuentes de Información, inciso B y C” se
describe a detalle las Fichas Bibliográficas y otros modelos.
6.
Lectura rápida del material:
Después de escoger una bibliografía básica
conviene hacer una primera lectura, de orden exploratorio, de los textos más
importantes. Lo que se busca con esto es reconocer el terreno, ubicar las
principales ideas y pesar, a grandes rasgos, la calidad del material con que se
cuenta.
Para que esta primera lectura resulte
provechosa se debe "ajustar la rapidez de la lectura al propósito de ésta,
a la naturaleza del texto, y a las dificultades especiales que este puede
ofrecer".
7.
Delimitación del tema:
Una vez realizada la primera lectura de
los materiales es más sencillo proceder a la delimitación del tema central o
unificador que recorre todo el trabajo, ya que se pueden medir, en sus verdaderas
dimensiones y alcances, los aspectos que lo forman y, por supuesto, su
complejidad real. Es preferible escoger un solo aspecto del problema
investigado y estudiarlo a fondo que intentar cubrir un área demasiado extensa
y no poder centrarse en ningún aspecto concreto por falta de tiempo o de una
suficiente experiencia profesional.
El tema central, que a su vez puede
contener otros aspectos o temas conexos, debe ser preciso para que la atención
del investigador pueda realmente enfocarse en él, sin distraerse en otros temas
o relaciones secundarias; de lo contrario, apartándose cada vez más de sus
objetivos fundamentales, incurrirá en una peligrosa dispersión.
Siempre hay que tener en cuenta que un
buen tema e investigación reúne las siguientes características:
a) Intriga, alienta excitan al
investigador de manera personal; de allí a necesidad de elegir un tema de
investigación atractivo para quien lo desarrollara, pues en caso contrario se
incrementa la probabilidad de abandono del trabajo o demoras en la ejecución de
las tareas por el simple fastidio. Pero cuando el tema investigado es del
interés del tesista ocurre que este suele compenetrarse más en su estudio
hallándose con mayor predisposición para la pronta consecución de los objetivos
propuestos.
b) El tema de investigación no tiene que
ser nuevo, pero si novedoso. Ello incluye investigaciones para la actualización
o adaptaciones de resultados o propuestas que se generaron de otras
investigaciones pero que ocurrieron en otro contexto.
c) El tema de investigación puede servir
para elaborar teorías, al mismo tiempo que resuelve el problema objeto de
estudio: el significado de esto es que una buena investigación puede llevar al
estudiante a plantear, integrar o en el mejor de los casos, probar una teoría,
igualmente los resultados que obtienen pueden ser el punto de partida para
otros estudios.
8.
Elaboración del esquema de trabajo:
El esquema o bosquejo de las partes del
trabajo y de su organización interna son un registro visual que representa el
esqueleto del escrito con que concluye el proceso de la investigación.
El primer esquema que prepara el
investigador sirve fundamentalmente para el acopio de información. Suele irse
modificando a medida que avanza la investigación y se recopilan otros datos,
hasta que, hecha la clasificación de éstos, se convierte en el esquema para la
redacción del escrito final.
El esquema debe ser tan simple como lo
permitan: la sencillez o complejidad del problema; la profundidad y la
extensión del trabajo; la homogeneidad o heterogeneidad de la información
necesaria; y la cantidad de información disponible en el momento de la
preparación del mismo.
En el numeral “3. Esquema de Presentación de Trabajo” se
describe a detalle los tipos de esquemas que son usados comúnmente en la
Investigación, y aparece un modelo acoplado a la Investigación Documental.
9.
Ampliación del material sobre el tema ya delimitado:
Teniendo en mente las dimensiones precisas
del tema se puede indagar más a fondo en sus aspectos formativos. En este
sentido, la bibliografía nueva que se reúna a partir de la delimitación del
tema será específicamente encauzada hacia su desciframiento e interpretación.
Por eso es importante hacer un esfuerzo especial por buscar la información en
las fuentes que estén ligadas directamente con el tema y no ya con su contexto
general, como ocurría al principio de la investigación.
10.
Lectura minuciosa de la bibliografía:
La lectura crítica implica reflexión e interpretación,
y su resultado es esencial, ya que son las ideas más importantes de esta
lectura las que pasan a las fichas de contenido.
Es conveniente ir destacando las ideas
principales de las secundarias y de aquellas que no sirven para los fines de la
investigación. Esto puede hacerse a medida que se lee, empleando diversas
señales, subrayado, llave marginal, corchetes, flechas, etc. para llamar la
atención sobre dichas ideas. Con estas ideas señaladas el investigador
elaborará las fichas de contenido, una vez concluida la lectura crítica de una
unidad temática.
11.
Elaboración de fichas de contenido:
La ficha de contenido permite un fácil
manejo de datos e ideas, tanto ajenas como propias. Transcribir en ellas la
información más importante encontrada en la lectura crítica es conservar
organizada dicha información; asimismo, redactar en ellas las reflexiones, los
comentarios o el análisis personal del investigador con respecto a una idea, es
la manera de imprimirle posteriormente un orden y una coherencia interna al
pensamiento propio.
En el numeral “6. Fuentes de Información, inciso C” se describe a detalle diferentes Fichas para su aplicación.
12.
Organización de las fichas de contenido y revisión del esquema:
Cuando termina la recolección de los datos
e ideas ajenas es porque la bibliografía crítica y demás fuentes ya han sido
agotadas hasta el máximo de sus posibilidades concretas y, más allá de un
mínimo indispensable para la validez científica del trabajo. Pero lo cierto es
que: El trabajo empírico de la recolección no sólo va comprobando la hipótesis,
sino que, además, la precisa, matiza y enriquece; es posible que, incluso, la
transforme.
En este último caso sería necesario
asimilar los datos renovadores de una nueva visión de conjunto, revisar el plan
de trabajo inicial y el primer esquema, abocarse de inmediato a la
interpretación de estos datos y elaborar, si es necesario, un nuevo esquema. A
partir de él tal vez habrá que reorganizar, suprimir o adquirir nuevo material.
13.
Organización definitiva del fichero:
Con el material que se tiene se organiza
el fichero para saber si faltan datos esenciales. Esta organización se hace de
acuerdo con el último esquema de trabajo que se tenga. Totalmente organizado el
fichero, se pueden numerar con lápiz las fichas para evitar las dificultades de
reorganización cuando por alguna causa se altere la secuencia establecida.
14.
Redacción del trabajo:
Para concluir, la última etapa del proceso
de investigación consiste en comunicar los resultados de la misma mediante un
texto escrito. De esta manera las ideas que el investigador aporta adquieren un
carácter permanente y pueden ser consultadas por otros estudiosos.
14.1.
Borrador
Redactar el borrador del trabajo
constituye la primera exposición organizada de los hechos e ideas que
presentará el escrito definitivo. Dependiendo de la complejidad del asunto, así
como de la habilidad y experiencia del redactor, es posible que se imponga la
necesidad de elaborar dos o más borradores, antes de que tome forma el escrito
final.
Consejos para la redacción de un Borrador.
14.2.
Redacción final
Una vez revisado el borrador del trabajo
en los aspectos antes mencionados, se procede a la redacción final del mismo.
Esta, como ya se sabe, debe cumplir un objetivo fundamental: comunicar, con la
mayor claridad y coherencia posibles, los resultados, descubrimientos,
comprobaciones o reflexiones logrados a través de todo el proceso de la
investigación. Cada paso de la misma, como se ha visto, propicia y permite un
feliz término.
En el numeral “7. Redacción de Trabajo de Investigación” aparecen
todos los aspectos indispensables a considerar en la Redacción del informe.